Se trata de un artículo publicado por Miguel Ángel Santos Guerra el 9 de abril de 2005. El autor nos define la brecha digital como "la separación que existe entre las comunidades, estados y países que utilizan las nuevas tecnologías de la información como una parte rutinaria de su vida diaria y aquellas que no tienen acceso a las mismas y que, aunque lo tengan, no saben cómo utilizarlas.
Por otro lado, distigue en ella cuatro elementos concatenados que son:
– disponibilidad de un ordenador u otro elemento hardware que permite a la persona conectarse,
– posibilidad de conectarse y poder de acceder a la red desde el hogar, el trabajo o la oficina,
– el conocimiento de las herramientas básicas para poder acceder,
– la capacidad para poder hacer que la información accesible en la red pueda ser convertida en conocimiento por el usuario.
– posibilidad de conectarse y poder de acceder a la red desde el hogar, el trabajo o la oficina,
– el conocimiento de las herramientas básicas para poder acceder,
– la capacidad para poder hacer que la información accesible en la red pueda ser convertida en conocimiento por el usuario.
El tema principal del texto es la diferencia entre los paises ricos y pobres a la hora de disponer de los medios necesarios para su digitalización. Siguiendo con las mejoras que ha provocado la conexión a la red tales como "la calidad de los servicios (consultas comerciales, negocios, operaciones bancarias, compras, puestos de trabajo, compraventas, reservas…). El intercambio de ideas, de experiencias, de bromas, de historias cargadas de ingenio circulan por la red para regocijo de muchos".
Por último el autor plantea dos cuestiones:
¿Quiénes quedan excluidos? Personas que se excluyen voluntariamente e involuntaria (por ejemplo los ancianos)
¿Cómo combatir esta exclusión? Con políticas de redistribución y porgramas de captación.Estéfano López Pol
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